Marca la inmadurez en la forma de relacionarse con la materialidad y el bienestar.


También marca la necesidad de conseguir estabilidad material a cualquier precio, pudiendo situar el dinero o el beneficio personal por encima de las personas o de las circunstancias.


Representa a los charlatanes, los estafadores, los encantadores de serpientes y a quienes utilizan el engaño, la manipulación o la mentira para obtener un beneficio material.